Es una de las situaciones que más veo en empresas de Ecuador y Colombia: se invirtió en un ERP, se hizo la salida en vivo y, meses después, contabilidad sigue cuadrando en Excel y ventas sigue cotizando por WhatsApp. El sistema existe, pero nadie confía en él.
1. Nadie definió los procesos antes de configurar
Se configuraron módulos sin acordar primero cómo se vende, cómo se compra y cómo se despacha. El resultado es un sistema que refleja cómo creía el proveedor que trabajaba la empresa, no cómo trabaja de verdad.
2. La migración de datos se dejó para el final
Clientes duplicados, productos sin costo, saldos iniciales que no cuadran. Si el primer reporte que ve la gerencia está mal, la confianza en el sistema se pierde en una semana.
3. No hubo capacitación ni un responsable interno
Sin una persona de la empresa que sea dueña del sistema, cada duda termina en un ticket al proveedor o en volver al Excel "por si acaso".
La buena noticia
En la mayoría de casos no hace falta empezar de cero. Con un diagnóstico ordenado se identifica qué se salva, qué se corrige y en qué orden, para que el equipo vuelva a usar el sistema.
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