Cuando una empresa recibe la cotización de un ERP, casi siempre mira el total. El problema es que el total que firmas rara vez es el total que terminas pagando.
Los tres componentes del costo
Licencias: el valor por usuario o por módulo. Es la parte más visible y la más fácil de comparar.
Implementación: las horas de consultoría para levantar procesos, configurar, migrar datos y capacitar. Aquí está la mayor variación entre proveedores.
Soporte y evolución: lo que pagas cada mes después de la salida en vivo, más los desarrollos que vayan apareciendo.
La trampa: las "horas adicionales"
Una cotización con pocas horas de implementación parece barata, pero si todo lo que no está explícito se cobra como adicional, el proyecto se encarece en cada reunión. Pide siempre un alcance escrito, con entregables, supuestos y un tope de horas.
Una regla que aplico siempre
Cada desarrollo a la medida es una deuda que pagas en cada actualización. Antes de aprobarlo, pregunta si el estándar del sistema ya resuelve el problema con un ajuste de proceso.
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